Iris Luna

La expresión de emociones. Una herramienta valiosa para tu bienestar

Expresar mis emociones

Desde tiempos inmemoriales, la alimentación ha estado asociada a la expresión de amor y cuidado de los seres queridos. También, en muchos casos, ha servido para obtener la atención de otros, direccionar emociones excesivamente fuertes o negar emociones negativas. La comida, que durante la niñez ha proporcionado una sensación de cercanía, seguridad y afecto, puede utilizarse durante la adolescencia o en la edad adulta para asegurar la cercanía de alguien o llenar una sensación de vacío interior, sin tener ninguna conciencia de ello.

Lo que comemos y cómo comemos está influido por los antepasados, nuestros padres, la cultura, la industria alimentaria, los medios de comunicación y las fuerzas sociales. Para mantener un peso y una alimentación equilibrada, debemos aprender a observar detenidamente las interrelaciones de nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestras emociones y la sociedad en su conjunto.

Comer excesivamente cuando se está solo o ansioso y comer con alguien mientras intentamos resolver un problema, sin poner la más mínima atención en lo que estamos comiendo y la forma en que lo hacemos, son acciones cada vez más frecuentes en ésta sociedad llena de prisas y exigencias.

En muchas personas la relación entre la comida y la emoción es tan intensa que recurren a la ingesta de alimentos para encubrir o negar emociones que las atemorizan o buscando reducir un sufrimiento mental o una pérdida física/emocional. Sentir y expresar las emociones, es algo fundamental, que nos ayudará a ubicar a la comida en el lugar apropiado (nutrición saludable).

Existen algunos factores psicológicos relacionados con las emociones que facilitan la aparición de los trastornos de la conducta alimentaria, y que valdría la pena que tuviéramos en cuenta:

  • Sentimiento de culpa y autorreproche al recordar la ingesta.
  • Uso de la comida como mediador emocional.
  • Pobre autoestima y aceptación personal.
  • Baja tolerancia a la frustración.
  • Impulsividad.
  • Inestabilidad emocional y síntomas ansiosos o depresivos.

Cuando traemos a la memoria nuestras emociones, probablemente, los primeros sentimientos que salen a flote son los negativos; por eso es valioso que los reconozcamos, los aceptemos como nuestros y los procesemos de la mejor manera para obtener al final un sano aprendizaje, que nos puede ayudar a modificar comportamientos nocivos para nosotros mismos. Si no conocemos el problema, será muy difícil que salgamos de él. Darnos cuenta es el primer paso para el cambio.

En el ejemplo siguiente, una paciente logra expresar sus emociones y menciona la razón que probablemente la lleva a tener episodios de atracones:

Me doy cuenta, decía Lucía, que no me acepto porque no me gusta nada como soy, me siento menos atractiva que las demás. Me conseguí un novio al que adoré. Él parecía aceptarme con todas mis imperfecciones. Llevábamos cuatro años juntos y decidimos casarnos. Pero, poco antes del matrimonio me dejó sin ninguna explicación, y luego me enteré que estaba saliendo con una compañera de trabajo que yo le había presentado. Ella es más guapa que yo. Casi todas son más guapas e interesantes que yo. Odio mi vida porque no soy capaz de disfrutar de las cosas sin él y cada día me pongo más gorda. Ahora solo encuentro la calma comiendo, es como que me castigo continuamente alejándome de todos y mi único premio es comer, sobretodo en las noches, cuando me refugio en la cocina y me da por comer y comer  compulsivamente. No lo puedo evitar.

La investigaciones señalan que quienes suprimen, niegan o tratan de encubrir sus sentimientos tienen un riesgo importante de desarrollar problemas con la comida. En general, este tipo de personas tienden a:

  1. Disminuir al máximo su expresividad emocional.
  2. Presentar falta de asertividad, la que según muchos estudiosos en el tema, se relaciona con la presencia de sumisión o timidez y sentimientos de inutilidad personal, manifestándose como algunas formas de agresión y hostilidad auto dirigida, ya sea como culpa y /o autocrítica.
  3. Experimentar dificultades para poner límites a las demás personas.
  4. Tener inconvenientes para dar la verdadera opinión a los demás, sobre todo cuando dicha opinión discrepa de la opinión de los otros.
  5. Sentir limitaciones a la hora de hacer valer las propias emociones, ideas o sentimientos frente a los demás.
  6. Presentar Alexitimia.

Las habilidades que tenemos para controlar la experiencia afectiva dependen al mismo tiempo de nuestra capacidad de reconocer nuestros estados internos y diferenciarlos unos de otros. La Alexitimia se manifiesta precisamente por la dificultad para la identificación y descripción verbal de sentimientos y sensaciones corporales de nosotros mismos y de los demás. En general, las personas con Alexitimia suelen tener alterada la llamada consciencia interoceptiva (ser conscientes de los estímulos y sensaciones que proceden de los órganos internos, incluido aquí la sensación de llenura del estómago). Esto puede conducir a desarrollar conductas inadecuadas que empeoran los trastornos de la conducta alimentaria. Por ejemplo, las personas que sufren de bulimia a menudo responden al estrés con comilonas y purgas y quienes sufren de trastorno por atracón responden al sufrimiento mental con grandes ingestas de comida, sin emplear conductas compensatorias. En los dos casos citados, los individuos tienen una gran dificultad para relacionar estas conductas con sus desencadenantes emocionales y hay una sensación desoladora de pérdida de control sobre la comida.

Como vemos, las cosas que sentimos y la manera como manejamos esos sentimientos pueden cumplir un papel importante a la hora de relacionarnos con los alimentos, por lo mismo, es importante aprender a expresar adecuadamente nuestras emociones y enseñarles a nuestros hijos a hacerlo de la mejor manera.

Aprender a diferenciar el apetito físico del apetito emocional es un elemento importante a la hora de comer.

Así que, es fundamental expresar verbalmente y compartir con otras personas, las situaciones en que nos hemos sentido ultrajados, irritados, menospreciados, furiosos o felices.

Si te sientes atrapado(a) por la comida y deseas liberarte de esa relación inapropiada con los alimentos, podrías intentar recuperar y diligenciar apropiadamente tu mundo emocional. Recuerda que tus emociones son poderosas y se comunican con todo tu cuerpo. Si aprendes a lidiar de modo efectivo con tus sentimientos, estarás disminuyendo la posibilidad de enfermarte.

En los primeros intentos es posible que expreses tus sentimientos de manera exagerada y, por supuesto, te costará, un cierto tiempo, equilibrar lo que dices.

Es importante que le cuentes a tus seres queridos acerca de tu decisión de expresar tus emociones. Si les has avisado previamente, ellos pueden comprenderte y no dar mayor importancia a la manera como expresas inicialmente tus desacuerdos o tus sentimientos. Con la ayuda de tus personas cercanas aprenderás a encontrar unas buenas claves de comunicación efectiva y afectiva que te harán sentir muy bien al cabo del tiempo. No olvides que para aprender algo tenemos que ensayar muchas veces. Si te gusta escribir, por ejemplo, te propongo que escribas unas cartas a personas, de tu presente o tu pasado, a las que querrías haber expresado como te sentías con determinada actitud que te hizo daño o te hizo muy feliz, y con las que nunca hablaste directamente. ¿Te animas a expresar tus emociones? ¡Vale la pena!. Cuéntame tus experiencias al respecto y recuerda que nunca es tarde para empezar.

Por: Dra. Iris Luna
Médico psiquiatra – Máster en nutrición
Especialista trastornos de alimentarios
Contacto: iluna@phronesisvirtual.com

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