Iris Luna

La importancia del ejercicio físico en nuestra vida

importancia del ejercicio físico

«El cuerpo sano es el hospedaje del alma; el cuerpo enfermo, es su prisión». Francis Bacon

Vivimos en una cultura que apoya la paradoja del «Fitness» y lo «Light». Por una parte se nos bombardea con mensajes de propuestas de belleza quiméricas, cirugías plásticas pagadas a cómodas cuotas mensuales, dietas milagrosas para adelgazar; y por otra parte, las ofertas de los supermercados (muchos estantes repletos de comida basura), las prisas de los tiempos modernos, la desinformación en aspectos nutricionales, el exceso de tiempo frente al ordenador o el televisor, entre otras cosas, nos llevan directo a un consumo masivo e indiscriminado, así como al sedentarismo y a la frustración. No es fácil resistirse al influjo publicitario engañoso y contradictorio. Muchas de las personas que leen éste material, tienen en su casa, al menos, un aparato novedoso para ejercitarse (Bicicleta para spinning, plataforma vibratoria, elíptica, etc.). No obstante, pocas de estas personas tienen la disciplina suficiente para emplear estos elementos como es debido; y los aparatos por lo general, terminan acumulándose arrinconados en un lugar remoto de la casa, o cubiertos con ropa a modo de percheros improvisados. El hecho de tener elementos con qué ejercitarnos, no garantiza que tengamos la motivación y la disciplina para usarlos como es debido. Por otra parte es fácil: sucumbir ante la tentación de texturas y sabores deliciosos y adictivos en nuestro paladar, aunque sospechemos que no son una buena opción nutricional, así como pasar horas y horas navegando frente a una pantalla de computador o haciendo zapping de canal en canal de la tele durante tardes enteras, sin movernos de nuestro peligroso sitio de confort. Muchas veces nos reprochamos y vemos de reojo nuestra caminadora. Sentimos culpa y frustración por no utilizarla, pero al mismo tiempo somos incapaces de renunciar al placer de un paquete de palomitas de maíz con caramelo hechas en mantequilla y una botella de refresco.

Somos las generaciones más sedentarias de toda la historia de la humanidad, con la consecuente aparición de problemas médicos severos, cada vez a edades más tempranas. Como ya hemos visto antes, estamos ante una epidemia de sobrepeso y obesidad.

No olvidemos que una alimentación: completa, variada, equilibrada, inocua, suficiente y adecuada; asociada al ejercicio físico frecuente es la manera más eficaz de cuidar nuestra salud, mejorar nuestro estado físico y mental y prevenir enfermedades.

La siguiente es una lista de los quince beneficios asociados a una actividad física habitual y bien programada. Se considera habitual aquella actividad que realizamos todos los días, o al menos, cinco veces por semana.

  1. Previene las enfermedades del corazón, principal causa de mortalidad.
  2. Ayuda a prevenir, controlar y trata la hipertensión arterial leve y moderada. (esto no quiere decir, que si te han recetado un medicamento para controlar tu presión arterial, lo suspendas o lo cambies por el ejercicio. En este caso hay que asociar el ejercicio a la medicación)
  3. Previene la diabetes del adulto, también llamada tipo II o no insulinodependiente. (Recuerda que uno de cada cuatro adultos tiene riesgo de desarrollar diabetes)
  4. Controla la osteoporosis (fragilidad progresiva de los huesos por pérdida de la masa ósea, especialmente en mujeres mayores de 45 años, que lleva a fracturas, inmovilización y pérdida de la funcionalidad)
  5. Previene y trata la obesidad y el sobrepeso en niños y adultos de todas las edades. La actividad física produce un gasto energético, es decir, quema calorías, oponiéndose a la ingesta de calorías de la alimentación.
  6. Reduce la pérdida de músculo producida por el cambio de alimentación (cuando hay restricción de calorías)
  7. Ayuda en el proceso de combatir la depresión y la ansiedad (no olvidemos que el cuerpo libera endorfinas cuando nos ejercitamos)
  8. Mejora la calidad de vida y los sentimientos de bienestar y autoestima. Protege al organismo del estrés de la vida diaria, permitiendo así controlar la compulsión por la comida (atracones y picoteo de comida basura)
  9. Activa el metabolismo. El cuerpo gasta más calorías en reposo después de haber hecho ejercicio, permitiendo estabilizar el peso con seguridad. El ejercicio evita el estar siempre bajo el control escrito de una dieta y permite llevar una alimentación variada y equilibrada.
  10. Actúa en la prevención de las lesiones de la columna lumbar y hernias de disco, a través del fortalecimiento de un corsé natural formado por los músculos del abdomen y la espalda baja.
  11. Ayuda a prevenir la aparición de accidentes cerebrovasculares (trombosis cerebral, infartos cerebrales). Disminuye la capacidad de la sangre de formar coágulos (trombos)
  12. Limita de manera importante la aparición de diversos tipos de cáncer (mama, colón)
  13. Mejora la calidad de sueño y el descanso nocturno.
  14. Reduce las cifras de colesterol total, de colesterol «malo» (LDL y triglicéridos)
  15.  Mejora la armonía de nuestro cuerpo y nos permite movernos sin dificultad  y desarrollar nuestras actividades diarias con más facilidad y mejor rendimiento físico.

Pensemos que con estímulos tan potentes como el ejercicio físico y la alimentación apropiada, podríamos llegar a controlar en gran medida la secreción hormonal. Hoy en día, estos estímulos representan las mejores y más eficientes herramientas para regular el crecimiento, estimulación hormonal en mujeres posmenopáusicas, remodelación ósea, metabolismo de la glucosa, desarrollo muscular, evitar el sobrepeso, etc.

Dejando un poco al margen nuestro aspecto físico, que sin duda alguna se verá muy beneficiado por el ejercicio físico bien programado y regular, valdría la pena centrarnos en todas esas cosas buenas que aporta el ejercicio regular a nuestro estado general de salud y al bienestar de nuestra familia. En éste punto, es importante recordar a nuestros hijos. Los niños necesitan estar activos para crecer de manera saludable, desarrollar sus músculos, la coordinación psicomotriz, socializar con otros niños e incentivar muchos aspectos de carácter psicológico. No olvidemos que un pequeño es como una casa en construcción y el ejercicio reafirmará sus cimientos y le permitirá ser fuerte y sólido. Para que tengamos en cuenta, un niño (a) necesita al menos 60 minutos de actividad física cada día. (saltar, correr, trepar, patinar, montar en bicicleta, etc.). Infortunadamente hemos ido reemplazando dichas actividades por largas horas frente al televisor y video juegos acompañados de comida basura. Si un niño se mueve efectivamente menos de una hora estamos favoreciendo la aparición temprana de enfermedades asociadas con el sedentarismo (sobrepeso, diabetes tipo II, problemas cardiovasculares), las que se harán patentes en la adolescencia y la edad adulta.

Todos queremos vernos bien, vivir más, pero también deseamos estar en las mejores condiciones posibles hasta el final de nuestros días. Si prolongamos nuestra existencia para pasar los últimos quince años postrados, inválidos, tomando de cinco a diez pastillas cada día, dependiendo de un caminador, sufriendo permanentemente de dolores o incluso privados de las opciones de movernos y decidir por nosotros mismos las cosas que vamos a hacer… es mejor que pensemos en la opción saludable de acercarnos al ejercicio con más seriedad. Hagamos que el entrenamiento diario de nuestro cuerpo nos brinde todos sus beneficios y nos ayude a vivir más tiempo con la calidad, la autonomía y la salud que merecemos.

Por: Dra. Iris Luna
Médico psiquiatra – Máster en nutrición
Especialista en trastornos alimentarios
Contacto: iluna@phronesisvirtual.com

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